Por otro lado están las que se esbozan, se desarrollan, se plasman y se presentan a la espera de ser aceptadas. Muchas esperas son inútiles porque quien debe y se dedica a recibir esas ideas jamás se fija en ellas, directo a la papelera de reciclaje, pero la real, la que recicla papel de verdad.
Esto no solo pasa en el mundo creativo, por así decirlo, que representa la literatura, el cine, el teatro y medios más "populares" como la televisión y la radio. También he oído de ingenieros, arquitectos, abogados, médicos que en lo suyo pasa más o menos igual. Cuando se les ocurre un proyecto son ignorados.
Pero también pasa en cualquier trabajo que visto desde "algunos" puntos de vista es inferior a los mencionados. Un bar, una obra, un taller. Si un empleado de estos lugares ofrece una idea revolucionaria, innovadora, posiblemente será olvidada por sus jefes, sobre todo para demostrar quien manda y quien está por debajo.
Esto sucede en todos los ámbitos, pero el mío, el que me es más o menos cercano, es el literario, también el radial y en menor o antigua medida cinematográfico/televisivo.
Entonces ocurre que uno inevitablemente compara lo que intenta hacer, a lo que hay. Cuando es bueno para ver como lo hizo (sirve para aprender) o de que trata, cuando es malo para cortarse las pelotas. Lo mío sin dudas creo que en algunos casos es mejor, en varios más o menos parecidos y en otros peor.
Pero últimamente veo que hay un tema bastante repetitivo en lo literario y cinematográfico que es, cuando la trama que tratan es acerca del mismo relator, en algunos casos disfrazados en alter egos o terceras personas.
Así tenemos películas donde un polaco agarra su mini-dv y graba su vida, la de sus padres y amigos mostrando la depresión que es el mundo que lo rodea. Y cada día que se levanta filmándose al espejo despeinado diciéndose a sí mismo que no tiene ganas de salir de la cama. Lo manda a un festival y gana un premio de no sé que carajo.
Lees de que va tal o cual libro en las reseñas literarias de los diarios y la historia es acerca de un escritor que no puede terminar la novela, entonces el personaje viaja en tren por el sudeste asiático en busca de una inspiración para que la historia le termine por cuadrar. Ya no sé si al autor original o el de la novela. Al caso es lo mismo.
Literatura de literatos, cine o documentales de depresivos directores. Esto es lo que estila. Un antiguo compañero de trabajo que nada tiene que ver con estos asuntos me decía: "escribí de lo que quieren primero y después hace lo que se te de la gana, yo haría eso". Una solución realmente práctica y valedera. Pero una autobiopromoción mía tardaría lo mismo o más que el tipo de historias que trato de contar, incluso sería peor. Me basta con que algunos hechos o sensaciones ya están flotando en segundas lecturas de lo que suelo contar. Y sino a seguir en labores que no me hacen mucha gracia. Difícil de explicar que lo que se desprende de no sé que ubicación de la cabeza y se expresa en palabras, imágenes o lo que sea, no puede ser tratado como una manzana o un pantalón. Antes que nada por respeto a uno mismo o más bien, a lo que se quiere decir.
Cinco tracks de "Modern Times" (2006) de Bob Dylan.
#1 Thunder Of The Mountain
#2 Spirit Of The Water (el "Tuerca" Simonetti me lo aceptaría encantado en su antiguo programa radial "Sentado En El Muelle De La Bahía" donde solo ponía canciones que tengan que ver con el agua, buscarlas era todo un desafío)
#6 Workingman's Blues # 2
#7 Beyond The Horizon
#9 The Levee's Gonna Break
Es muy fácil hablar por oídos de otros. La mitad de los que dicen que Bob Dylan es un genio escucharon 5 canciones en su vida. Confieso lo descubrí pasados los 20 años y si tuviera plata suficiente compraría toda su obra. Un genio sin dudas. Sacó nuevo disco la semana pasada. Habrá que ponerse.
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