Me acuerdo cuando fui a Necochea con mi viejo a ver una final regional entre Estación Quequén creo se llamaba el equipo y Olimpo, allá por el 87 o 88 no me acuerdo. Era para ascender al Nacional B de fútbol argentino.
Nos ganaron y los pocos que habíamos ido, sentados en una tribuna que casi se desarmaba, salimos silbando bajito (por si se venía la agresión) y recontra calientes. Siempre estábamos cerca de ascender, pero nos quedábamos sin nada como casi siempre, hasta el 89 que se logró pero que no duró más de un año.
Después pasé el tiempo entre el estadio de fútbol Carminatti y el de básquet Norberto Tomás, en la época que el básquet estaba un paso por arriba del fútbol con su estancia en la Liga Nacional de primera. Iba de un estadio a otro gracias a mi abuelo, mi viejo y un novio de mi mamá que trabajaba en el club.
Finalmente nos metimos en 1996 en el Nacional B y desde ahí no bajamos más. La gloria llegó en medio del caos argentino de diciembre del 2001. Ascenso a primera división por primera vez en la historia (sin contar esos torneos raros de los 80). Cuatro años de alegría y de vuelta a la B.
Pero en el 2007 volvimos a subir con un campañón. Lamentablemnete duramos un año. La alegría duró poco tiempo esta vez. Hasta ayer.
Mientras veía la goleada del Barça al pobre Xérez que tiene casi todo el cuerpo en segunda, escuchaba la incapacidad de Instituto de Córdoba (tercero en la tabla) de ganar y así darle el ascenso finiquitado a Olimpo faltando dos fechas y antes de jugar el partido que empezaba nomás terminar el de Córdoba. Festejos antes de entrar a la cancha.
Por eso el 0-0 contra San Martín de Tucumán. Un penal errado por bando. La concentración claro, no es la misma después de tanta alegría.
Ahora queda salir campeón. Lo tiene fácil con seis puntos arriba de Quilmes.
Lo difícil: mantenerse en la A por más tiempo. Se juega diferente, pero la base debería ser sostenida. Tombolini, Mosset, Brumm, Rolle. Y el técnico.
A menos que a la décima fecha, el equipo sea una catástrofe sin haber ganado ni un solo partido.
Que grande Olimpo!
Acá hoy falta que el Espanyol robe algún punto en Zaragoza y a esperar el mundial con mucha calma y alegría. Que se me irá seguramente, en los octavos de final.
Ayer me quedó pendiente que el baterista de The National merece una distinción aparte. Se nota que no se contenta con hacer lo típico. Va más allá. Mucho más allá. Juega con todo lo que tiene delante suyo.
'Conversation 16', de la joya de The National que no paro de escuchar, High Violet. (Tarda un poco en cargar pero es que no había otro).
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