En el partido que nos dio la salvación completa el sábado pasado (Espanyol ganó 2-1 a Osasuna en Cornellá), se vio un momento de cierta injusticia y tristeza, esto último supongo para quienes son más seguidores que yo, bastante nuevo en las filas pericas.
Raúl Tamudo es el jugador más emblemático en la historia del club. 32 años, catorce temporadas, 340 partidos, 138 goles en total. Máximo goleador en la historia del Espanyol. Ganó dos copas del Rey (2000-2006), llegó a la final de la Uefa donde se perdió con el Sevilla en Glasgow por penales (2007), Tamudazo al Barça el mismo año con ese gol en el último minuto que le dio la liga al Real Madrid, y el tipo lo más importante, siempre jugando con un amor por la camiseta de esos que ya se ven en contadas ocasiones.
Desde diciembre pasado por causas desconocidas para la gilada, está en pelea con la directiva y con el entrenador, hecho que hizo que se lo apartara del primer equipo casi durante el resto de la temporada.
Y el sábado como era el último partido de locales, Pochettino lo incluyó en la lista para que tenga unos minutos de despedida ante su gente. Entró en el '62 e hizo de las suyas, de las que seguramente si hubiera estado en el grupo todo el año, hubiesen ayudado al Espanyol a no pasar momentos complicados.
El pibe al final se largó a llorar. Después de catorce temporadas dándolo todo hasta más no poder era lo normal. Como también es normal que haya impotencia en esas lágrimas un poco por la injusticia de terminar así. El estadio entero estuvo un buen rato parado, aplaudiendo y gritando su nombre.
Vaya uno a saber que fue lo que pasó. Pochettino demuestra generalmente bastante sentido común. En este caso, usarlo solo para la despedida, mmm, no sé...
El equipo estuvo dubitativo durante todo el año, con mucha falta de goles en casi todo el torneo. Dejarlo fuera a un tipo que es casi infalible en el área dice que la cosa o fue muy heavy, o el técnico no tiene tanto sentido común como parece. A veces por el bien del club deberían dejar las mariconadas de lado.
Así y todo Tamudo nunca dejó de entrenar, ni siquiera salió a los medios a llorar su situación, excepto por esa conferencia de prensa obligada y justa donde lamentó su situación entre lágrimas, tan tristes como las de ayer.
Se va un grande de las más penosa forma. Otra injusticia producto de la idiotes de las partes.
Uno de los 138 goles que hizo, este en la final de Copa del Rey en el 2000 contra el Atlético de Madrid. Gol de vivo. Muy vivo.
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