lunes, 15 de junio de 2009

Que McCartney se vaya a vivir a una cueva

Por dos cosas. Una por el lado pop barato que le dio a The Beatles, la otra y más grave, para que siga manifestando su actividad vegetariana como debe ser, a lo talibán, sin los medios que el ser humano inventó para tener una vida mejor. Pero eso si, respetando las bases de su pensamiento verde.   
Ahora se le ocurre proponer los lunes sin carne. Título más para una patética película pseudo realista hispano-americana que para un manifiesto. Lo que dice es para reducir la tala de árboles que en beneficio de la ganadería provoca una gran deforestación mundial. O sea mientras los lunes no comamos carne, los lunes no se tiran árboles. Una paparruchada más o menos así.

Entonces salen a apoyarlo actores, celebridades y empresarios como Richard Branson de Virgin que además tiene una aerolínea que seguro no contamina nada. Lo peor es la gente ignorante que ante tanto patriotismo vegetal se ve mareada de discursos baratos y peor aún, se los cree. Los Simpson tienen un capítulo que muestra a una defensora Lisa de lo vegetariano, que aprende finalmente a tener su estilo alimentario respetando a quienes prefieren el otro. Como debe ser. Y esto es lo que deberían aprender muchos de esos seguidores. Mi novia en un encuentro con viejos amigos, vegetarianos ellos, al comentarle mi condición de argentino vio la indignación ante la suposición (cierta claro está) de que yo era un gran comedor de carne. Tuvo que saltar en mi defensa ante tanta estupidez de su parte.

Acá está el problema de esta gente. Cuando demuestra con gestos y acciones su indignación ante el resto por no ser como ellos. Como si solo la secta que ellos siguen fuera la única manera de llegar a un mundo mejor, haciendo sentir al comedor de carne asesino en serie. Lo soy y con mucho gusto. De hecho creo que no hay día que no lo sea. Vaca, cerdo, pollo, pescado (a pesar de que tiene poca gracia, alguna que otra vez como, para refregarle en la cara a estos de que también soy asesino de los que viven en el agua). Hoy voy por el pollo, me toca después del cerdo de ayer y del pescado y la vaca del sábado. Mañana hamburguesa, el miércoles una pasta, pero bolognesa. Ya me está dando hambre. Ustedes sigan comiendo tofu que mientras más haya como ustedes, más carne hay para nosotros. Ese es un negocio al que no quiero entrar.        

Esto de haber estado en la India en los 60 le pegó mal a Paul. En todo sentido. Si vamos al caso entonces hay que proponerle que no viaje en nada más que sus piernas o bicicleta. Que no consuma energía eléctrica. Que no use papel ni para limpiarse el orto ni para escribir canciones, que es más o menos lo mismo. Apenas respiren y en lo posible no coman verduras, que en definitiva son seres que viven, a su manera, pero viven. Ah, y si evitan tirarse pedos mejor, que esto aunque no parezca también contamina. McCartney y toda la troupe de fanáticos ecologistas y vegetarianos enfermos, se pueden ir a una cueva a esperar un futuro mejor y vivir según dictan sus manuales verdes. El mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos seguro será mejor que el que nos dejaron todos estos que ahora se les da por la naturaleza. Y sino no se preocupen que se tendrán que buscar la vida tal cual lo hacemos nosotros.
Tal vez se olvidó el título de una de sus pocas buenas canciones. Live And Let Die. 

Cinco tracks de () (2002) de Sigur Rós.
#1  Untitled 1
#2  Untitled 2
#3  Untitled 3
#4  Untitled 4
#8  Untitled 8
El disco se llama así (), para ser más claro: entre paréntesis. Son de Islandia y es otra de las mejores bandas de la década del 2000. Los vi en vivo y son impresionantes. El uso de la melodía en su máxima y mejor expresión. Las cuerdas y los vientos pocas veces mejor puestos.

www.tresdeagosto.com 

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