Al final no pensé que tan rápido se iba a saber la mentira del superpollo, menos que iba a ser retomado por la prensa. Acabó de leer lo que pasó en realidad y como el dueño de la pollería armó toda la farsa. Era más que evidente a pesar de que el robo si que sucedió. Estuve cerca. pero tranquilo al dueño que la prensa aunque mala sigue siendo prensa.
Lo gracioso es la declaración de quien llevaba el disfraz diciendo que era imposible correr con él.
¿O no será que también esto esta todo armado y ahora el karateca que frenó al ladrón tiene una escuela de karate asociado a la pollería?
Ya no se puede creer en nadie.
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