Michael Moore debería venir a España a hacer una de sus películas protesta.
La otra vez vi "Sicko", donde se dedica correctamente a explicar lo pésimo que es el servicio de salud de Estados Unidos, comparándolo con el de Canadá, Inglaterra, Francia y Cuba.
Los sistemas sanitarios de estos cuatro países se muestran como el objetivo al que tendría que llegar el país de la bandera de estrellas.
Está muy bien cuando muestra como los presos de Guantánamo tienen una mejor cobertura de salud que los ciudadanos que no tienen una medicina de pago. Aunque en un momento (sobre todo cuando está en Europa) patina mostrando como viven las familias a las que entrevista. Parecía más un 'Españoles en el mundo' (en este caso franceses o ingleses), que el documental con el tema que estaba tratando.
Patético también es el modo que tienen estas empresas privadas de salud, al denegar pagos o ingresos de personas a su templo, con excusas que iban de lo infantil a lo surreal e indignante. Si los podían cagar los cagaban y todo a costa de su salud.
Un médico arrepentido de trabajar para estas empresas contaba que tenía que ofrecer a sus jefes una cuota mensual de rechazo de operaciones sea como fuese, evitando así tener que aportar la parte monetaria correspondiente. Eso a la larga llevaba a un eventual ascenso.
Lamentable yanquilandia una vez más.
El gordo tendría que venir a España a hacer "Justice" o "Justicia" (para ser más local). Lo de Garzón y las prevaricaciones por todos lados da para tema largo.
Esto se está convirtiendo además en un puterío lamentable donde el país está dividido en dos, cincuenta y cincuenta: los que apoyan a Garzón (Psoe, la izquierda y partidos regionales) y los que están en contra (populares + ultraderecha).
Argentina puso su cuota con una correctísima devolución de favores. Estos días una parte ibérica "quiere" un poco más al país del sur, la otra en cambio comienza a mirarla con recelo.
Bueno, ahora que me percato Michael Moore tendría que bajar a aquellos lares también. El asunto judicial en Argentina tiene peores situaciones que en España.
Unen muchas cosas a ambos países. Incluso a veces parece que se pusieran de acuerdo también en lo patético de sus instituciones, en este caso judiciales, con Garzón de por medio.
A veces debería reinar antes que las leyes y los tecnicismos de ellas, el sentido común. Pero se ve que en un lado del charco, el franquismo está oculto en jueces repleto de telas de arañas, en el otro, el dinero por debajo de la mesa.
Que temón! Ultraviolet, U2 en Amsterdam.
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