Era el 99 o 2000 no me acuerdo bien, del 17 de marzo. Estábamos en Buenos Aires con mi amigo Patricio justamente. Día libre, con veintitantos, vamos al bajo porteño (zona céntrica de la ciudad) a ver si pasa algo con esto de San Patricio. Alcohol seguro iba a haber, que era lo que nos importaba, el santo nada de nada. Era una zona donde de a poco se iban asentando los típicos bares irlandeses. El 'Shamrock' en Rodríguez Peña ya era un clásico para nosotros, así que decidimos cambiar.
Estaba bastante lleno, tres o cuatro calles cortadas y la gente tomando birra sin parar fuera de los bares como dentro, meando donde podía y comiendo cualquier porquería de los drugstore que por allí habían.
Debe haber sido el preludio de por lo que leo, vino unos años después, donde se multiplicó por diez el festejo de San Patricio que se ve se hizo oficial a pesar de nacionalistas molestos con la celebración. Negoción para los bares y las cerveceras.
Leo en los diarios informaciones en primera plana sobre el festejo del día de San Patricio en Buenos Aires este 2010 y llegando a los comentarios me rio de los que se sienten indignados con esto preguntándose por qué no se festeja así el día de la tradición argentina.
Je! que inocentes. Si algo le falta a Argentina es alegría en sus festejos (tal vez exceptuando el penoso día del amigo donde de pronto todo el mundo es amigo de todo el mundo. De hecho te salen amigos de donde menos lo imaginás, los amigos de tus amigos, primos, parientes y compañeros de trabajo de pronto son también tus amigos, pero como San Patricio es una excusa para comer y chupar, y esto justamente es lo que le da alegría y motivación).
En base a esta amargura tradicional por los festejos se puede explicar la exportación de otros que seguro son más imaginativos, aunque igual o peor a niveles comerciales.
Si algo tiene tradicionalmente muchos países europeos es tener mejores festejos que en Argentina. España ahora empezó la temporada con las fallas en Valencia. Ya vendrán las de Andalucía, Madrid, el País Vasco, San Juan en Barcelona y cada pueblo con el suyo, incluso en las grandes ciudades cada barrio con el suyo como las buenas fiestas de Gracia en Bcn.
En todas reinan dos cosas por sobre cualquier petardo, cartel, escenario, baile y disfraz. La comida y la bebida. De los santos, los barrios, las banderas, ciudades y demás yerbas como con Patricio, si te he visto no me acuerdo.
Lo último que recuerdo de ese día en Buenos Aires fue juntarnos con cinco pibes más. Ante la falta de baño organizamos la gran Goycoechea (arquero argentino que en Italia '90, antes de tener que atajar penales se estaba meando y el equipo le hizo el rondito para que meara tranquilo en medio de la cancha).
La diferencia era que en cuanto uno lanzaba el primer chorro, el círculo se abría repentinamente y quedabas como un boludo meando en medio de la calle ante la mirada de una importante cantidad de personas. Que pelotudos. Sin embargo esas noches son las que te cagás de risa con estas estúpidas estupideces.
San Patricio sirve solo para terminar asi: "Seven Drunken Nights" por The Dubliners.
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