lunes, 22 de marzo de 2010

Magnificent Leo Messi

La danza aburre, el cine últimamente también, ni que hablar la escultura. De pintura poca cosa me llama la atención. La literatura y arquitectura aún.

La música es otra cosa. No se rige por nada visual. Sale desde lo más profundo del ser humano. No existe la "copia" o inspiración que puede provocar la reinterpretación de algo que se ha visto. Y por sobre todas las cosas no se la necesita mirar.

Pero a este pibe si que hay que verlo, hasta se lo puede uno imaginar ante los relatos de cualquier radio (incluso aquellas que ciegas o pagadas por el madridismo, colgaron los guantes de una buena vez, no tenían otra opción si no querían perder audiencia).
Ayer parecía que uno no estaba viendo lo que veía en la cancha del Zaragoza. Sobre todo teniendo en cuenta los partidos anteriores (tres goles al Valencia y dos al Stuttgart) donde Messi descosió la pelota (como decíamos hace mucho tiempo a un crack) más de lo que lo venía haciendo en el último año (y más también).

Hoy Michael Robinson decía que no tenía adjetivos ni en su inglés nativo para describir al amo del fútbol. A mi me pasó algo parecido mirando el partido por internet donde fui testigo de otros tres goles.
- Basta pibe esto no es normal, dije en casa ante una mirada que me decía que no sería para tanto (es que compartir nacionalidad con Ronaldo tiene esa suerte de envidia).
Pero tuvo que claudicar, como tantos que ni aún hoy después de obras de arte una tras otra, minimizan la genialidad, ciegos de banderas, fanatismo y odios.

Lo que hace en el segundo gol y en la provocación del penal cuando el partido ya estaba vendido es descomunal. El pibe quiere jugar al fútbol. Y meter goles. No le interesa nada más que eso. No se tira si lo agarran y siempre tratará por todos los medios de esquivar las patadas, como los contrarios, para poder seguir y jugar como los dioses.

La gente lo veía en la cancha del Zaragoza y no le quedaba otra que el silencio en demostración de respeto y admiración. Eso produce un tipo que juega al fútbol, se divierte, hace divertir a los demás y no provoca nada más que lo escrito: admiración y respeto. Lo otro no le interesa, nunca fue su campo.

Las comparaciones ahora ya no son con Ronaldo, Xavi o Rooney. Eso fue una estupidez desde el minuto cero. Ahora los tiros van por si será el mejor de la historia. Va camino a, sin dudas. Aún sin mundial. Ni Di Stéfano ni Cruyff lo tuvieron. Y este tiene 22 años y al menos le quedan tres mundiales más.

Ver estos últimos partidos de Messi es estar delante de cualquiera de la infinidad de adjetivos repetidos y poco originales que toda la prensa le ha puesto hoy.

"El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte".

Se le podría agregar al final "y al fútbol de Lionel Messi". Bastante exagerado, pero el ritmo cardíaco cada vez que este pibe agarra la pelota aseguro que se acelera.

'Magnificent' (U2). Magnífico Leo Messi.





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