jueves, 16 de julio de 2009

Despedida lejana

No es la primera vez que a la distancia recibo ese llamado que nunca querés escuchar. Esta vez fue alguien un poco más lejano, un pariente no tan próximo como un padre o abuela. De los otros era de esperar o al menos intuir ya que cabía dentro de las posibilidades, sea por edad o enfermedad, de él no.

Decidió abandonar su existencia matándose a sí mismo con solo 30 años. Muy pibe, demasiado pibe. Vaya uno a saber bajo que presiones estaría para tomar esta determinación. La salida fácil y tal vez más "tranquilizadora" es pensar en depresiones o algo así, pero a mi no me cierra.

Cada tragedia es diferente una de la otra, no creo se pueda encerrar a todas las tragedias por igual. Pero las que no dependen de un segundo o tercero dejan muchas más dudas. Las preguntas se multiplican una y otra vez. Sobre todo los ¿por qué?
Un accidente es un accidente y se puede llegar, con las pericias, a saber ese por que. Las enfermedades generalmente también. Todos caducamos algún día, y ahí está la respuesta al fin propio por naturaleza.
A menos que haya algún escrito o algún mensaje que explique semejante decisión, los signos de interrogación deambula una y otra vez en el cerebro. Es inevitable.

Su mujer, su madre, sus hermanos, seguro estarán bajo una tristeza absoluta y no llegarán aún a preguntarse esto. Pero los que estamos en segundas y terceras líneas, además de la pena y el acompañamiento a los anteriores, nos planteamos constantemente las causas de esto. De alguna forma dejamos la incomodidad que a veces provoca la búsqueda de la verdad para los más allegados, y nos cuestionamos, nos preguntamos, tratamos de saber por que pudo haberlo hecho. A pesar de muchas veces escuchar idioteces de todo tipo. Por otro lado se faltaría el respeto a su decisión si estuviera vivo, como está muerto es una frase hecha y facilona.

Vivir a lejana distancia provoca cierta "despedida" que otros no tuvieron. Y el malestar se hace menos duro. El tiempo sin verlos, sin tenerlos presente crea una especie de "previa" a la desaparición. Muy diferentes si al cabo de minutos, horas, día o hasta semanas esa presencia se diluye. Mi despedida fue en este último año nuevo, en Argentina, el tipo estaba muy contento, habíamos pasado un fin de año de puta madre en mi casa con casi la totalidad de la familia reunida después de muchos años. Estos seis meses y medio posteriores fueron la "previa" de la que hablaba.

Supongo que de haber pensado en el marrón que le dejaba a los suyos, sobre todo anímico y mental, no lo hubiera hecho. O tal vez no tenía mejor opción y esto fue una manera de protegerlos, no sé...

2 comentarios:

josé dijo...

buenas reflexiones

el tipo dijo...

Gracias Ruso, saludos