viernes, 27 de marzo de 2009

Cuentos Ridículos 3: Vendetta de guitarra

Cansado de las risas que las notas salidas de su guitarra clásica provocaba en sus amigos, Patricio decidió rendirse y dejar su sueño de rock star para la hora de dormir. Los comentarios por lo bajo y por detrás de como siempre tocaba la misma canción o, como se equivocaba constantemente en la misma parte del tema "Yellow Submarine" de The Beatles donde en lugar de jugar con RE-LA en el estribillo, lo hacía con RE-MI. El juego de notas no era difícil, pero él se trababa siempre ahí. Fue así que el tipo se frustró y decidió vender su guitarra.

Surgieron así los primeros compradores a través de amigos y conocidos. Pero también surgieron los primeros problemas. Cada vez que venía alguien a verla, probaba para ver como sonaba con alguna canción que sabía. Lo que salía del instrumento no era lo que se esperaba, sino todo lo contrario. Si se le ocurría con "Angie" de The Rolling Stones, le salía un popurrí de canciones de Xuxa. Si probaba con "Enter Sandman" de Metallica, salía "Penélope" de Diego Torres. Si querían escuchar "Unicornio" de Silvio Rodríguez, sonaba "Smoke On The Water" de Deep Purple y así con 10 personas diferentes, entre ellas un muchacho de aspecto punk que casi le destroza el departamento por la vergüenza que había pasado al sonar una canción de Ricky Martín en lugar de sus amados Sex Pistols.

Por un tiempo dejó sus intentos de venta, hasta que volvió a tocarla y notó que la guitarra respondía a lo que quería. Pero los nuevos compradores dieron cuenta al probarla que la misma sonaba realmente mal. Patricio no era un experimentado afinador pero los compradores si, por lo que cuando éstos realizaban la afinación correspondiente sucedía todo lo contrario a lo esperado, desafinaba más aún y por consiguiente no lograba venderla otra vez. Pensó que lo que le decían eran solo excusas para no comprarlas ya que él creía que la guitarra sonaba bien. Decidió entonces venderla a principiantes para que no noten este error, pero cada vez que la probaba se le rompía una cuerda, de la primera a la sexta y en repetidas ocasiones le pasaba lo mismo, apenas eran tocadas se rompían, lo cual impedía nuevamente su venta. Patricio entonces cada día se sentía más ofuscado, molesto y violento al no poder realizar la operación.

Llevó la guitarra a una casa de música para que la revisen explicando lo que le había pasado hasta ese momento. Los vendedores pensaban que el muchacho estaba realmente loco ya que era inverosímil lo que les relataba. Pero así y todo le dijeron que se pase al otro día y le darían una respuesta. Ansioso y nervioso por lo que le podían decir, fue al día siguiente a la casa de instrumentos, pero tremenda sorpresa se llevó al escuchar lo que los expertos le decían. ¡Acopla chabón!, le dijeron los tres vendedores y el dueño del local al unísono. Y sin dar más explicaciones por lo "brujo y misterioso" del asunto lo echaron a patadas del sitio.

Salió y miró la guitarra en silencio, pensando que carajo era lo que le había hecho para hacerle pasar lo que estaba pasando. Emprendió viaje sin saber adonde ir, con la guitarra en la mano y levantando temperatura mental a cada paso que daba. Se resignó a venderla y se le ocurrió destrozarla apenas encuentre un lugar sin gente. Al llegar a una esquina vio a un hippie que intentaba vender unos horribles colgantes y pulseras en la calle. Se acercó a él y le propuso hacer un intercambio, como excusa para sacarse la guitarra de encima y pegarle la maldición del instrumento al maldito hippie. Un collar por la guitarra le dijo. El hippie se lo pensó, pero lo vio tan desesperado que pensó en regatear hasta el último instante. No, le contestó cortantemente. Te ofrezco estos aros realizados con plumas mapuches, le dijo el hippie, cuando en realidad eran de una paloma de una plaza próxima adonde se encontraba.
Viendo la fealdad de los aros decidió regalársela e irse aliviado por un lado, y caliente por otro, ya que el hippie resultó ser un maldito y embustero negociante.
Pero a los pocos metros el hippie volvió con toda su furia contra Patricio. Al grito de "detrás de las paredes que ayer se han levantado" le recriminó que cuando tocó los primeros acordes de "Rasguña las Piedras" de Sui Generis, la misma le dio una fuerte descarga eléctrica. Así que bajo amenazas de que no se le acerque más, se la devolvió.

Cansado de todo llegó al medio de una plaza desierta, tomó la guitarra por el mástil o "mango" y la emprendió contra un árbol. Una y otra vez chocó la caja destruyéndola en pocos segundos. Luego agarró el mástil y lo hizo partir contra la rodilla varias veces hasta dejarlo en cuatro partes diferentes.
Destrozada la guitarra y algo más aliviado de los nervios, decidió volver a casa con el deber cumplido, deshacerse de la viola. Pero ésta no pensaba lo mismo. Mientras Patricio emprendía el regreso meditando la victoria, comenzó a rearmarse al mejor estilo Terminator. Primero el mástil, luego la caja, el clavijero y las cuerdas. Incluso el calco que decía donde se había vendido.  
Visualizó a su atacante a unos 50 metros y salió a su captura. Patricio encendió un cigarrillo antes de cruzar la esquina y vio que la gente observaba a sus espaldas. Al girarse miró que la guitarra se encontraba parada frente a él, con la caja como si fuera su cabeza. Se le cayó el cigarrillo de la boca al no creer lo que veía, al mismo tiempo que la gente se apartaba del lugar. El primer golpe fue de la guitarra, quien dejó a su oponente sin muchas respuestas. Intentó sobreponerse pero ya fue en vano, la guitarra lo mató a guitarrazos. Una y otra vez, durante cinco imparables minutos para cualquiera, que la sangre de la cara de Patricio no paraba de salir. Las cuerdas habían cortado las orejas, nariz y dedos de su ex dueño quien murió desangrado en medio de la vereda. Y la venganza guitarrera había sido consumada. Ahora a esperar otra víctima.

Cinco tracks de "Portishead" (1997) de Portishead.
#2  All Mine
#3  Undenied
#5  Over
#7  Mourning Air
#9  Only You
Mejor el primero.

www.tresdeagosto.com 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen cuento.
Me imagino a este tal Patricio, como si lo conociera y lo estuviera viendo...

Saludos
FAJ

el tipo dijo...

Me parece que coincido señor FAJ

Pato dijo...

pésimo es poco, malísimo es poco, no encuentro el adjetivo acorde para semejante calumnia. mis abogados se pondrán en contacto con ud. a la brevedad.
sin otro particular lo saluda atentamente
Patricio

el tipo dijo...

los recibire con una cerveza y jamon para degustar e intercambiar conceptos