domingo, 22 de marzo de 2009

Sin sonido

Salida viernes a la noche, tapeo por la parte baja de Gracia en Barcelona. Luego vamos a un bar (ínfimo) a alimentar nuestros hígados de birras, mojitos y demás amigos de la timidez. 
Me piden que ponga algunas canciones para amenizar la velada, tipo dj -deejay o disc jockey, horribles ambas palabras- pero más tirando a pinchadiscos sin discos, sería pincha botones de la computadora. 
El dueño del lugar tenía no sé cuantas denuncias por ruidos molestos de los vecinos por lo que me limitaba a poner el volumen a prácticamente nada. Escuchaba las conversaciones de la gente, el sonido de los hielos chocando entre si al tomar el trago, las pitadas de los cigarros, la puerta cuando se abría y cerraba, un perro caminando fuera, la caja registradora abriéndose, el destape de las botellas, las manos buscando monedas en los bolsillos para otra ronda más... pero la música como si no estuviera. De las dos horas que traté de que se escuche alguna canción, el tipo me pidió quince veces que baje la música. Me resigné y dejé la tanda de música portuguesa que la dueña de la fiesta e invitadas gustaba y que se escuchaba solo en la esquina del bar. Así que ellas en el rincón, apretadas como concierto de Madonna, bailaron y cantaron mientras a mí no me quedó más remedio que seguir a mi segunda tarea que era empinar el codo con gusto, nada de gin tonics (el rey de los tragos sin duda), sino birra, ya que había empezado con eso y quería evitar la resaca. Incluso al final puse el trailer de un programa de radio que intento vender, para ver si por casualidad me roban la idea y puedo sacar unos mangos de eso. Creo que nadie se percató del asunto.

Terminada la hora límite del bar (3 de la matina) y terminado mi intento frustrado de ofrecer buena música dispusimos seguir el evento en una disco de allí cerca, con otra música, muy mala por cierto. Pero a esa hora, y con el alcohol que se lleva encima ya no importa nada mientras haya combustible para recargar. 
Diez euros con consumición, lugar largo, poca gente, barra al entrar. En ella dos chicas muy arregladas (cual más rara ropa llevaba) queriendo llamar la atención, pero con falsa actitud de no querer hacerlo. Cola para mear "bien" organizada por estos señores patovicas (mucho para hacer no tienen) que impedían colarse al vivo (listo) de siempre, a quien la vejiga se nota no le soporta más. 
Al fondo la pista, con una barra más pequeña, atendida por una chica que por su cara se nota no coge hace tiempo, o es que le pagan mal, o es que no le gusta el trabajo y no le queda otra, o los tres juntos a la vez. Me inclino por esto último. Y al final del todo un vip. Hay que ver esos lugares, realmente vale la pena por lo patético del comportamiento humano. El patova (algunos parecen paridos por la misma madre) abre una soga y deja entrar a cinco personas que por poses y miradas se creen que son los reyes de España ya que están un metro más elevados que el resto y que los han dejado pasar por ahí. Son teóricamente "personas muy importantes" que en ese momento sienten eso mismo, en ese micromundo discotequero.
En la pista un mundo de personajes. Los hombres solos en busca de sexo rápido. Las mujeres más o menos, sea rápido o lento, sexo al fin. Natural y normal. El desenvolvimiento en el intento de conquista sigue un orden generalmente parecido con el cuestionario de rigor. Las cinco W periodísticas, what, when, who, where, why. Después de eso más vale ser creativo, sino estás al horno, cada vez piden más originalidad al texto, a menos haya desesperación en la receptora. A veces la respuesta se parece al bar, escuchás de todo menos lo que querés. Y por eso más vale resignarse y esperar otra oportunidad, como le pasó a varios el viernes.

Mi plan antiresaca de "solo birras" no funcionó. Al otro día el tema era crónico, de esas que aparecen y desaparecen constantemente, que apoyás la cabeza en una almohada y parece que acabó, pero cuando la levantás se te cae a pedazos del dolor. Comés algo dulce y enseguida querés salado. Y cuando comés salado querés dulce. Y así todo el día, sin poder ni siquiera leer los titulares de un diario, ya que todas las letras son como puñaladas en la retina que desajustan el cerebro. 

Cinco tracks de "If You Lose It" (2004) de Last Days of April.
#2  Been Here All Time
#3  Tears on Hold
#6  Your Anyone
#7  Want To Go
#9  Live The End
Son suecos, pop bien arreglado. 
No puedo dejar de escuchar el tema "Hard Sun" de Eddie Vedder, tremendo! 

www.tresdeagosto.com

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