Boca de Dragón comenzó a molestarse por cualquier cosa, incluso por el sexo que ya no era como antes, a pesar de que mantenía una relación extra matrimonial con una vecina del edificio a escondidas de su amada. No le gustaba la amistad con Petunia, ni Hortensia, a quienes daba más agua que a otras. Incluso le agobiaba la presencia de esa planta de plástico gigante que decoraba la esquina del comedor, siempre la acusaba de ser una especie de taxidermista de vegetales.
Todo explotó cuando Dalia volvió a traer a su antiguo amante, el Helecho. Tan voluptuoso en su medida, tan ordenado en su desorden, tantas personalidades en una sola. Dalia le explicó que lo había encontrado en la calle, tirado, abandonado, solo; y que esto no sería nada más que una ayuda para recuperarlo y al mejorar, regalarlo a un conocido o amigo.
A Boca de Dragón no le cerraba el plan. Sentía en sus palabras un tono de falsedad que escondía la verdad. Y cada vez que veía la dedicación que le otorgaba al extranjero comenzaba la discusión. Siempre durmieron juntos compartiendo grandes noches, pero desde la llegada de él, Boca de Dragón decidió dormir en el living.
Dalia quería mantener la relación a pesar de saber que en su corazón se movían las hojas del Helecho. Decidió entonces hacer terapia de pareja con Tomillo, experimentado en vivir temas duros y complicados. La contestación de Tomillo fue clara, seca, cortante: celos. Al salir de la sesión Boca de Dragón decidió poner fin a esto y obligó bajo amenaza, a que Dalia tome a Tomillo de rehén y lo haga en la cena de la noche.
Llegaron a su departamento y juntó a todas las flores y plantas. Helecho, Petunia, Hortensia, Rosa, Violeta y Lavanda. Todos maniatados a Dalia y Tomillo. La venganza estaba preparada. Pero para esto necesitaba a su mentora, la vecina. Entró con dos tijeras y clamó justicia!. Sentía profunda envidia por como Dalia tenía su balcón todo colorido lleno de esplendor, ella no podía lograrlo con sus cactus y palmeras.
Preparada para el crimen no dio cuenta de un detalle. Olvidaron tanto Boca de Dragón como la vecina, de unos claveles que Dalia tenía en una ventana pequeña del baño. Y éstos se juntaron y llamaron a sus amigos claveles del piso de abajo que acudieron en masa armando la revolución de los claveles en apoyo a las otras plantas, y en contra de Boca de Dragón y la vecina del quinto piso, que murieron, según la policía, en extrañas circunstancias.
Pasado el tiempo Dalia volvió a su antiguo amor, el Helecho. Pero éste y Hortensia tenían nuevos planes para su dueña, descuartizar y mutilar a la hermosa dama. Así podrían consumar su amor en paz, frente a frente, como dos H en una cancha de rugby.
Cinco tracks de "Seventeen Seconds" (1980) de The Cure.
#2 Play For Today
#4 In Your House
#5 Three
#7 A Forest
#9 At Night
Desconocido y gran disco de Roberto.
www.tresdeagosto.com
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